Dos jóvenes se colocan frente a frente. Alrededor, un círculo de móviles graba todo. Uno camina despacio y hace un gesto exagerado. El otro responde con una pose de anime y una voltereta. El público grita y alguien levanta el brazo del ganador. Esto es una batalla de aura.
Pero ¿qué es exactamente el aura? Es difícil de definir. No es lo mismo que ser guapo o popular. Tampoco es exactamente molar, porque hay gente que mola mucho y no tiene nada de aura, y también hay gente que no mola nada y sí la tiene. Es más bien una energía, una presencia. Lo curioso es que puedes tener aura en un momento y perderla al minuto siguiente.
En las redes sociales, cuando alguien hace algo impresionante, la gente escribe "+1.000 de aura". Si hace el ridículo, pierde puntos. No es un sistema real, pero se ha convertido en la forma más popular de valorar la actitud de alguien.
El niño del barco
La palabra farmear viene del inglés to farm, un término de los videojuegos que significa repetir acciones para conseguir recursos. Farmear aura, entonces, es acumular carisma.
La expresión ya existía en 2024, pero explotó en verano de 2025 gracias a Rayyan Arkan Dikha, un niño indonesio de once años. En un vídeo que dio la vuelta al mundo, Dikha bailaba tranquilamente en la punta de un barco de carreras, con gafas de sol y cara de no despeinarse. Millones de personas lo copiaron, incluidos futbolistas y pilotos de Fórmula 1.
Un año después, alguien en Brasil tuvo una idea: convertirlo en competición. El primer campeonato se celebró en julio de 2026 en Suzano, cerca de São Paulo. Ganó un niño de doce años. Desde ahí, la moda saltó a Lima, Buenos Aires y Ciudad de México.
Las reglas son mínimas. Dos personas se enfrentan con poses, bailes o gestos que el público pueda reconocer. No pueden tocarse ni insultarse. El público, que funciona como único jurado, decide quién gana.
La fiebre llega a España
En agosto, las batallas cruzaron el Atlántico. A Coruña fue una de las primeras, el 22 de agosto. Después llegaron Zaragoza, Madrid, Pamplona y Sevilla, donde cientos de personas llenaron la Plaza de España.
No es la primera vez que internet se cuela en la vida real. Antoine Griezmann celebraba sus goles con bailes de Fortnite, y hoy los futbolistas copian celebraciones que salen de los videojuegos.
También ayuda el aburrimiento. Agosto es largo, hace calor y no hay clase. Una plaza y un móvil bastan para organizar algo.
Para los adultos que no entienden nada, lo importante es esto: no hay violencia, no hay alcohol, no hay problemas. Solo gente haciendo el tonto en una plaza mientras sus amigos graban.
Es probable que en unos meses ya se haya olvidado todo. Porque cuando algo se vuelve demasiado popular, deja de ser especial. Y entonces, evidentemente, pierde aura.